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Madrid

Madrid podría considerarse la ciudad más apasionada de Europa. La capital de España lleva la música en su alma, es fiel a sus costumbres y cultura, pero no reniega de la modernidad. Las calles de esta metrópolis rinden homenaje a su rico legado histórico, pero igualmente acogen a los visitantes y recién llegados.

Esta gran urbe, la más poblada del país, cuenta con un patrimonio cultural que se remonta a varios siglos. El Palacio Real, la Puerta de Alcalá, la Plaza de Cibeles y la Puerta del Sol son sólo algunas de sus maravillas arquitectónicas que son realmente apreciadas en largas caminatas por la ciudad y desde diversos ángulos. La Plaza Mayor es mucho más que una muestra de las imponentes estructuras, este es uno de los pocos espacios abiertos entre las estrechas calles madrileñas, un punto de referencia y el eje principal de muchas celebraciones, incluyendo los alumbrados navideños que son simplemente espectaculares. 

El Triángulo del Arte, o Triángulo de Oro, define el linaje artístico de Madrid y se refiere al grupo de prestigiosos museos entre la zona del Paseo del Prado y el Parque del Retiro. El Museo del Prado, uno de los museos más visitados del mundo, cuenta con una impresionante colección de trabajos de maestros europeos de los siglos XVI al XIX, es la punta principal. El Museo Reina Sofía, guarda expresiones del siglo XX y contemporáneas, mientras que el Museo Thyssen-Bornemisza completa con una probada del arte pop, moderno y gótico, entre otras expresiones.

El Parque del Retiro es un infaltable. En cada paseo se descubre una nueva estatua o monumento y es uno de los espacios verdes más importantes de la capital. Su origen se remonta al siglo XVII y algunos de sus monumentos más significativos son el Paseo de las Estatuas, la Puerta de España y la Fuente del Ángel Caído, entre otros. El Palacio de Cristal es posiblemente uno de los lugares más románticos y espectaculares del parque. Construido para la Exposición de las Islas Filipinas a finales de los 1800s para exhibir flora aborigen, parece sacado de un cuento de hadas.

Diferentes muestras gastronómicas del país se concentran aquí, pero sus irresistibles tapas, modalidad adoptada por muchas otras disciplinas, son mandatorias. El disfrutar cada bocado, sin prisa, y la sobremesa son tan importantes como lo que se sirve en el plato. Los vinos y la cava nacionales son altamente recomendados. La Calle de Serrano guarda muchos restaurantes de prestigio al igual que exquisitas boutiques españolas.

Madrid disfruta de una activa vida nocturna que suele encenderse entrada la noche. Una gran velada madrileña puede comenzar en la vena cultural de la ciudad, la Gran Vía, también conocido como Pequeño Broadway. Todas las noches se puede disfrutar de un espectáculo y música en vivo, ya sea en un gran teatro o una taberna. Otros vecindarios para ir de marcha son La Latina, Malasaña o el Barrio de las Letras. Aunque a los españoles no hay que rogarles para que salgan de rumba, la vida nocturna se enriquece por el gran número de estudiantes universitarios, tanto locales como extranjeros que asisten a las reconocidas instituciones educativas.

La ubicación central de Madrid, entre las mesetas castellanas, la hacen un excelente punto de partida hacia otros destinos igualmente encantadores como Segovia, Toledo, Aranjuez, El Escorial y Cuenca. Los meses de julio y agosto suelen ser muy calurosos y muchos madrileños abandonan la ciudad para refugiarse en la playa.

La ciudad recibe el servicio del Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Los ciudadanos mexicanos no necesitarán visado para ir a España siempre y cuando su visita no exceda los 90 días. Al llegar tendrían que mostrar pasaporte vigente, boletos de avión de ida y vuelta y reservas de hospedaje, entre otros.